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martes, 17 de febrero de 2015

Del cine a los agujeros negros.





Últimamente han llegado a las pantallas de los cines títulos como "La teoría del todo""Interstellar" que mencionan o incluso hacen uso para sus líneas argumentales de conceptos tales como agujeros negros, agujeros de gusano o incluso dilatación temporal. Vamos a intentar explicar de manera sencilla que se esconde detrás de estas expresiones.

Empezaremos con los archiconocidos agujeros negros. Probablemente, la explicación  más conocida asociada al término es algo así como que se trata de una región finita del espacio-tiempo donde existe una concentración de masa lo suficientemente  grande como para generar un campo gravitatorio tan intenso que no permite que nada escape de él, ni siquiera la luz. Ahora bien, vamos a intentar explicar un poco más por qué ocurre esto, así como la historia del término. Para ello hemos de remontarnos a 1783, que es cuando por primera vez se hace referencia a los agujeros negros de la mano de un filósofo de la naturaleza y geólogo inglés llamado John Michell que llevo a cabo el siguiente razonamiento. Si lanzamos  un objeto  verticalmente y hacia arriba, transcurrido un tiempo este se verá frenado por la acción de la gravedad con lo que dejará de ascender terminando por volver finalmente a la superficie terrestre. Ahora bien, si pudiéramos imprimirle al objeto la suficiente fuerza para superar a la fuerza de la gravedad esta no sería capaz de retenerlo y el objeto en cuestión abandonaría, ahora sí, la Tierra. O dicho de otro modo, lo que hemos conseguido es superar un valor llamado velocidad de escape, que dicho sea de paso es distinto para cada planeta, estrella etc… Por citar algunos  ejemplos digamos que la velocidad de escape en nuestro planeta es de aproximadamente  11 km/s, la de la Luna es de 2 km/s y la del Sol 620 km/s. Como podéis comprobar se trata de unos valores, incluso el de la Luna, lo suficientemente grandes como para que nos resulte muy difícil lanzar un objeto y que este no vuelva. Esta es la razón por la que las piedras que lanzamos desde bien pequeños siempre vuelvan a caer y nunca hayamos conseguido un lanzamiento tal que haga que la piedra no vuelva a caer. Ahora bien  para la luz, cuya velocidad es de 300.000 km/s, podemos comprobar que no resulta ningún problema abandonar la superficie terrestre o de alguna estrella y esa es la razón por la cual recibimos la luz solar. Lo que le llevo a John Michell a argumentar que si existieran estrellas lo suficientemente masivas, muchísimo más que nuestro Sol, llegando a alcanzar velocidades de escape superiores a las de la luz, esta no podría abandonar dichas estrellas quedando de manera inexorable atrapada por su gravedad. Es decir la luz no sería capaz de superar la velocidad de escape de una estrella tan masiva y no podría abandonarla, de igual modo que no podemos lanzar una piedra y hacer que abandone la Tierra por mucho que nos esforcemos. En consecuencia la luz quedaría retenida por la acción de la propia gravedad de la estrella y desde el exterior de esta  no podríamos ver los rayos de luz, es decir lo único  que veríamos sería oscuridad. Michell denominó a estos objetos estrellas negras. Hemos de decir que John Michell llegó a esta conclusión haciendo uso de la gravedad Newtoniana, la explicación que por aquella época se tenía de la gravedad, que interpretaba esta como una fuerza atractiva que poseían todos los cuerpos capaz de actuar a distancia.

Demos un salto ahora de algo más de un siglo, concretamente hasta el año 1915, momento en el que Einstein publica su Relatividad General. En esta, la gravedad ya no es interpretada como una fuerza a distancia sino como el resultado de la trayectoria que se ve obligada a seguir un cuerpo debido a la deformación del espacio-tiempo que provoca la masa de otro cuerpo. Es decir un cuerpo, tal que el Sol, provoca una deformación en el espacio-tiempo que lo rodea obligando a otro cuerpo, tal que la Tierra, a seguir la trayectoria que el Sol "le ha marcado" como consecuencia de la deformación espaciotemporal. Nos encontramos no ya con una acción a distancia "pura", por así llamarla, sino con el fruto de una modificación del espacio-tiempo que nos rodea, que obliga a los planetas, estrellas etc a seguir ciertas trayectorias.


Pues bien, al año de publicar Einstein su teoría, en 1916 un físico y astronomo alemán llamado Karl Schwarzschild trabajando con las ecuaciones de campo de la relatividad de Einstein en torno a un cuerpo supermasivo con una velocidad de escape mayor que la de la luz obtuvo una solución que representaba un agujero negro. Su trabajo tuvo poca acogida entre los cientificos de la época, ya que pensaban que un cuerpo de semejantes características no podría existir. Incluso el mismo Einstein al ver la solución que emergía de sus propias ecuaciones lo interpreto poco más que una curiosa solución teórica pero sin cabida en el mundo real.

Demos un nuevo salto en el tiempo hasta llegar al año 1939, cuando Oppenheimer y Snyder haciendo uso nuevamente de las ecuaciones de la relatividad general realizan una serie de cáculos aplicados a una estrella con unas características concretas y descubren que esta debe de ir colapsándose a consecuencia de la gravedad hasta alcanzar un punto en el que la materia de la estrella se ha comprimido tanto que genera un campo gravitatorio tal que no permite que nada escape de ella, ni siquiera la luz. Pasados unos años, a comienzos de la década de los 50, el físico norteamericano John Wheeler inspirado por el trabajo de Oppenheimer y Snyder prosiguió con el estudio de la relatividad general y los agujeros negros y acabaría dando el nombre con el actualmente conocemos a los agujeros negros en el curso de una conferencia en 1967. 

Ahora bien, que puede llevar a una estrella a comprimirse tanto como para generar un campo gravitatorio tan intenso que no permita ni que la luz escape de ella. Es decir como puede una estrella transformarse en un agujero negro. Vamos a explicar brevemente este proceso aunque no el único modo de formación de un agujero negro.

Una estrella, y vamos a simplificar quizás en exceso, se mantiene en un estado de equilibrio entre su propia gravedad que la empuja a contraerse y la presión que se genera al quemar esta su combustible, que transforma en energía y produce un empuje hacia fuera que contrarresta el tirón gravitatorio. Este equilibrio hace que la estrella ni colapse ni estalle, pero a medida que va agotando su combustible y en función de una serie de parametros, como su masa y su radio, pueden ocurrir varias situaciones. Cuando la estrella empieza a agotar el combustible si su masa supera un valor conocido como límite de Chandrasekhar, aquella no será capaz de contrarrestar el tirón gravitatorio y empezará a comprimirse aumentando su densidad. Si la masa de la estrella tiene entre 3 y 5 veces la masa solar la contracción tiene un límite y se termina formando un estrella de neutrones. Si por el contrario la masa es superior, la fuerza de la gravedad de la estrella no tiene nadie que la pueda contrarrestar y gana la partida , el proceso de colapso gravitatorio es inevitable y la estrella se convertirá en un agujero negro.

Como hemos explicado anteriormente, pero ahora en el marco de la relatividad general, la masa de la estrella deformará de una manera tan brutal el espacio tiempo circundante que nada (ni nadie) incluida la luz puede escapar a este tirón gravitatorio provocado por la deformación del espacio tiempo. Alrededor del agujero negro se forma una superficie imaginaria denominada horizonte de sucesos, se trata de la frontera a partir de la cual si algo cruza ya no podrá volver puesto que quedará sometido irremediablemente al enorme tirón gravitatorio. Todo lo que se acerque al agujero negro y cruce esta última frontera ya no podrá regresar...


Y llegados a estas alturas habréis podido comprobar que nos hemos extendido quizás más de lo inicialmente presupuestado y sólo hemos hablado de uno de los términos que mencionábamos al comienzo de este post. Así que no nos queda más remedio que dejar para futuras entradas la explicación de los otros conceptos. Espero poder haber arrojado algo de luz sobre los agujeros negros y sólo recomendaros que si os acercáis a alguno tengáis cuidado de no atravesar esa última frontera denominada horizonte de sucesos...


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miércoles, 12 de febrero de 2014

El Sistema Solar, la mitología romana y los guardametas.



Cómo bien sabréis, los distintos planetas que forman el Sistema Solar reciben el nombre mayoritariamente de la mitología romana. Así que me ha parecido interesante hacer un recorrido para explicar a qué dioses, titanes o personificaciones hacen referencia y el por qué de sus nombre ya que como veréis algunos de ellos tienen mucho sentido y no fueron puestos al azar.

En la actualidad, desde 2006 cuando la Unión Astronómica Internacional redefinió la categoría de Plutón que pasó a ser un planeta enano, el Sistema Solar está compuesto de ocho planetas, a saber: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno. Este orden corresponde a su cercania al Sol (de menos a más). Pasemos ahora a ver que se esconde detrás de sus nombres.

Mercurio es el mensajero de los dioses, el que anuncia las noticias. Además era un dios importante del comercio y de lo que se pacta en los tratos. Su nombre deriva de la palabra latina merx (mercancia). A él se le atribuía la invención de las pesas y las medidas. Asimismo Mercurio era protector de los caminos y guía del viajero. Mercurio, al igual que el resto de dioses romanos es la versión latinizada de su equivalente griego, en este caso Hermes. Su imagen es muy característica ya que se le representa con unas zapatillas aladas. Ha dado nombre además de al planeta a diferentes sustancias. Por ejemplo al elemento químico del mismo nombre, llamado así debido a su alta movilidad que hizo que fuera comparado con el dios mensajero. También da nombre a una planta (mercurial).

Venus quizás sea el nombre más conocido por la mayoria de la gente, ya que es la diosa del amor. Al igual que su equivalente griego, Afrodita. Su imagen también es muy famosa porque se la suele representar sobre una concha naciendo de la espuma del mar. La mitología cuenta cómo los genitales de Urano después de haber sido arrancados por el hijo de este (Saturno) fueron arrojados al mar de Chipre fecundándolo y dando lugar al nacimiento de Venus. Riete tú de las telenovelas.
Representa también la fecundidad en la naturaleza vegetal y animal.

El nacimiento de Venus. Sandro Botticelli

Nuestro planeta, la Tierra, aparentemente es el que más nos cuesta identificar con la mitología, pero como veremos esto no es así. Su nombre deriva del nombre latino Terra que hace referencia a su equivalente griego Gea. Esta es una divinidad importante porque de ella surgen innumerables dioses así como los Titanes y los Cíclopes. Vamos a centrarnos un poco en ella ya que está relacionada directamente con otros dioses que darán nombre a varios planetas.
Hesíodo, el poeta de la Antigua Grecia, nos cuenta en su Teogonía  (la cual es una de las versiones más antiguas del origen del cosmos) como del Caos (el cual es el estado primigenio del cosmos antes de que aparecieran los dioses y las fuerzas de la naturaleza) surgió Gea. Esta engendró sin ninguna ayuda o como se dice "sin mediar el grato comercio" a su hijo Urano (el cual representa al cielo). Posteriormente yaciendo con Urano (hijo y amante) engendraría a Saturno (Cronos es su nombre griego) el cual como ya hemos dicho acabaría matándole (a su padre Urano) para hacerse con el poder.

Marte es el dios de la guerra, el equivalente al Ares griego. Es hijo de Júpiter (el Zeus griego) y Juno (Hera). Con el nombre de este planeta se inaugura una saga de padres-hijos como iremos viendo, ya que cada nuevo planeta (según nos alejemos del Sol) es el padre del anterior en cuanto a nombre se refiere.

Júpiter conocido en la mitología griega como Zeus es el dios de dioses y de hombres. Desde el Olimpo, sentado en su trono, lanza el rayo y administra la justicia, es el que "amontona las nubes". En palabras de Homero, Zeus "que se huelga con el rayo". Júpiter yació con innumerables diosas y mortales por lo que su descendencia es enorme. Como hemos comentado unos de sus muchos hijos fue Marte, fruto de la unión con su legítima esposa Juno (Hera). Y su padre es Saturno. Como veis ya comienza la linea sucesoria padre-hijo en relación a los planetas según nos alejamos del Sol.

Saturno es el más joven de los Titanes. Es hijo de Urano (personificación del cielo) y de Gea.
Armado con una hoz emascula a su padre arrojando los genitales al mar, fecundando este y naciendo (cómo ya hemos visto) de su espuma Venus. Saturno destrona así a su padre y por miedo a que sus propios hijos en un futuro le deparen el mismo destino a él decide acabar con ellos devorándolos. Pese a su previsión, la jugada no le salio bien ya que uno de sus hijos, Júpiter (Zeus) fue puesto a salvo por su mujer y hermana Rea para acabar en un futuro destronando a su padre, haciendo que los temores de Saturno se cumplieran y que recibiera el mismo castigo que había infligido a su padre (Urano)
Son famosas las representaciones de este mito (Saturno devorando a sus hijos) por numerosos escultores y pintores, entre ellos Goya. Su nombre griego es Crono.

Saturno devorando a un hijo. Goya.

Urano es la representación del cielo. Nos encontramos aquí como excepción con un nombre proveniente de la mitología griega, su equivalente latino es Caelus, nombre poco conocido.
Urano es padre de Saturno y en consecuencia abuelo de Júpiter, y con él termina el recorrido familiar en cuanto a nombres de planetas. Como ya hemos visto fue engendrado por Gea en solitario para posteriormente unirse con él y dar comienzo a toda una estirpe. Recordemos que fue castrado por su hijo Saturno que arrojó sus genitales al mar.

Con la llegada de Neptuno rompemos el linaje que habíamos ido manteniendo con los cuatro planetas anteriores puesto que Neptuno es hijo de Saturno y hermano de Júpiter. En la mitología griega es el conocido Poseidón. Neptuno gobierna las aguas y los mares. Famoso es el tridente que porta y también su cólera, la cual fue la responsable, entre otras cosas, del periplo que sufrió el bueno de Odiseo (Ulises) en su regreso a Ítaca después de haber luchado en la guerra de Troya. Hijo de Neptuno fue Polifemo, el Cíclope al que Odiseo dejó ciego.

Y aunque aquí terminan los planetas de nuestro Sistema Solar, vamos a permitirnos decir unas palabras acerca de Plutón en reconocimiento a los años que vivió gozando del título de planeta. Además, con él se cierra la triada del reparto de los dominios del mundo ya que Júpiter gobierna el cielo, Neptuno las aguas y Plutón el inframundo, es el dios de la muerte. Su palacio esta custodiado por el can Cerbero (perro de tres cabezas) que da nombre a los guardametas del fútbol, ¿Cómo he empezado hablando de mitología y he terminado nombrando el fútbol...? En fín... Su nombre griego es Hades y según la mitología cuando alguien moría era transportado por Mercurio hasta la orilla del río Éstige, más conocido como la laguna Estigia para allí por medio del barquero Caronte cruzar la frontera que dividía el mundo de los vivos del de los muertos y llegar a la morada de Plutón. Puesto que Caronte cobraba un peaje por realizar el trayecto era costumbre depositar una moneda en los párpados o en la boca de los fallecidos para que pudieran pagar el recorrido.

Y hasta aquí nuestro recorrido por el Sistema Solar del que espero que hayáis disfrutado.


Esta entrada participa en la IX Edición del Carnaval de Humanidades organizado en esta ocasión por Ciencia y alguna otra cosa.



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domingo, 19 de enero de 2014

Newton y sus manzanas.

Esta entrada está dedicada a Laura Morrón (@lauramorron)
 y a JC García-Bayonas (@2qblog)


Si pensamos en Newton no podemos evitar acordarnos de la famosa historia de la manzana cayendo bien sobre su cabeza, bien en las inmediaciones mientras el sesteaba a la sombra de un manzano.
La primera versión es a todas luces falsa y en cuanto a la segunda hay discrepancias. El problema para dilucidar la veracidad de esta segunda versión, la de un Newton que observa la caída de una manzana y de golpe y porrazo le viene a la mente toda una ley de la gravitación universal, es un poco más difícil. Entre otras cosas debido al propio Newton. Bien, vayamos por partes. Tratemos primero de responder a la cuestión de la caída del fruto y luego a la "revelación" de la teoría.

Decíamos que parte de la culpa de la dificultad de la veracidad de la anécdota era achacable a Newton. Veamos esto. Parece que el propio Newton ya anciano, tenía más de 70 años, se dedicó a popularizar su historia de la manzana, encargándose de difundirla a todo aquel que podía. Esto podría ser un punto a favor de la veracidad de la historia, pero el problema es que se recogen hasta cuatro versiones distintas de dicho momento contadas por el propio Newton, y además una de ellas se la contó a William Stukeley, que por aquél momento andaba preparando una biografía suya. Osea que lo que podemos tener claro es que Newton tenía cierto interés (o mucho interés) en que aquella anécdota pasará a la historia. Stukeley acabaría escribiendo esta versión en su Life of Newton (1752):

Después de comer, estando el tiempo cálido, fui al jardín a tomar el té con sir Isaac; bajo la sombra de unos manzanos, nos quedamos solos él y yo. Entre otras cosas, me dijo que justo en esa misma situación fue como se le había ocurrido la noción de la gravitación. Fue sugerida por la caída de una manzana cuando estaba sentado en actitud contemplativa. ¿Por que la manzana siempre cae perpendicularmente al suelo?, se pregunto a sí mismo. ¿Por qué no cae hacia otro lado o hacia arriba? Seguramente la razón es que la Tierra la atrae. Debe haber una potencia de atracción en la materia: y la suma de la potencia de atracción de la materia de la Tierra debe estar en el centro de la Tierra y no en otro lado de la Tierra . Por eso esta manzana cae perpendicularmente, o sea, hacia el centro de la Tierra. Si la materia atrae la materia, debe ser en proporción a su cantidad. Por tanto, la manzana atrae a la Tierra, como la tierra atrae a la manzana.

Además, parece que en los últimos años de su vida le gustaba rodearse de un halo de leyenda y destacar su faceta de genio (que lo fue). Como expone Antonio J. Duran Guardeño en su fantástico libro "Newton. La ley de la gravedad. La fuerza más atractiva del universo", Newton "posiblemente comprendió muy bien que el halo genial que desde tiempos inmemoriales había rodeado al científico griego (Arquímedes) tenía que ver con la excelencia de sus descubrimientos pero también con ciertas historias llamativas recogidas por los cronistas de la Antigúedad. La más célebre de ellas la del ¡Eureka!..." y parece que Newton "logró dar con una historia que, a la postre, iba a tener tanta o más capacidad que el ¡Eureka! arquimediano".


Portada de los Principia.
En definitiva, la historia parece tener un cuerpo real (dentro de sus múltiples variantes) pero Newton pudo forzar por un lado la trascendencia de esta anécdota y por otro dotarla de un poso de leyenda de genio visionario. Aclaremos ahora esta segunda cuestión. No estoy tratando de restarle mérito a Newton (no podría aunque quisiera) sino de tratar de engrandecer, aún más si cabe, su espectacular contribución a la física y a las matemáticas. Es decir, no permitir que se reduzca su creación a una idea que aparece de golpe y porrazo al ver caer un fruto. Parece difícil creer que una teoría de tal complejidad y tan poco autointuitiva se releve en el transcurso del tiempo que tarda en caer una manzana al suelo. Hay que tener en cuenta que Newton estaba proponiendo una ley universal que unía el cielo con la tierra, es decir una fuerza que respondía de la caída de un objeto en la tierra y de la órbita de la luna alrededor de la tierra y por ende de todos los planetas en torno al sol. Además, aunque a priori parezca algo brillante (la idea que deslumbra al genio contemplativo ensimismado en sus pensamientos) sería echar por tierra tantos años de trabajo y fatiga como sabemos que le llevó a Newton elaborar su Ley de la gravitación. Estaríamos menospreciando estos arduos y duros momentos por los que sabemos que el genio pasó como recoge tanto su propio testimonio como el de testigos. Newton escribió en una carta que los Principia (como se conoce su Philosophiae naturalis principia mathematica, donde se recoge la ley de la gravitación universal) los debía sólo a "la laboriosidad y al pensamiento paciente". Cuando alguien preguntó a Newton, siendo este ya famoso, cómo había descubierto la ley de la gravitación respondió "Pensando en ello constantemente".
 Y Richard Westfall, autor de la posiblemente mejor biografía de Newton, escribe "desde agosto de 1684 hasta la primavera de 1686, su vida se redujo a los Principia". Asimismo el asistente de Newton en aquella época nos deja esta imagen:

Estaba tan concentrado, tan volcado en sus estudios que apenas comía, o incluso se olvidaba de comer. De forma que, al entrar en su habitación, encontraba su plato sin tocar, y cuando se lo recordaba, me respondía: "¿Ah, sí?", y se dirigía hacia la mesa, donde tomaba uno o dos bocados de pie. En raras ocasiones, cuando decidía cenar en el hall, tomaba el camino de la izquierda y salia a la calle; allí, se detenía, dándose cuenta de su error, y volvía rápidamente, de forma que, algunas veces, en vez de ir al hall, regresaba su habitación. Cuando, en ocasiones, salía a dar una o dos vueltas por el jardín, podía detenerse de repente, darse la vuelta y, después de correr escaleras arriba, como otro Arquímedes con un "¡Eureka!", ponerse a escribir de pie en su mesa, sin ni siquiera concederse el tiempo de buscar una silla en la que sentarse.


Un Isaac Newton joven pero ya con un gran pelazo.
Si rebuscamos en la historia, esta nos habla de un Newton que ya desde su más temprana edad sentía una fascinación por la ciencia y la experimentación. Construía maquetas de molinos que funcionaban perfectamente, incluso les añadía mejoras, casas de muñecas para un grupo de niñas, relojes etc...
En una ocasión Newton contó que su primer experimento consistió en saltar un día de tormenta con viento a favor y posteriormente con viento en contra, para observar la diferencia y medir la "fuerza de la tormenta". Se dice que incluso se valió de este conocimiento para ganar un concurso de saltos cuando era niño. Cosa que no le debió ayudar mucho, dicho sea de paso, para quitarse la losa de aislamiento frente al resto de escolares y no continuar siendo un niño aislado y solitario.
Sabemos que Newton fué un trabajador incansable y que no se rendía nunca una vez que un problema se apoderaba de él. Westfall refleja su tesón (además de sus increíbles capacidades) hablándonos del "...increíble programa de estudios -llevado a cabo en privado y continuado en solitario- de un joven que asimiló un siglo de conocimientos y se colocó a la cabeza de las matemáticas y las ciencias europeas".

Después de todo lo dicho, la historia de la manzana no ha de darnos la idea de una revelación, sino que tenemos que ver la ley de la gravitación como el fruto de un duro y agotador trabajo. Como bien ha argumentado Westfall "la historia [de la manzana] vulgariza la gravitación universal, tratándola como si fuera una idea brillante". Podemos hablar que la manzana puso en marcha esta idea e inicio todo un laborioso trabajo que culminó con una de las propuestas más fascinantes de la historia de la ciencia y sin duda una de las más rompedoras.

En definitiva, lo expuesto nos sugiere que cuesta creer que toda una idea de esa envergadura se revele de una manera tan clara en apenas un instante, además del hecho mencionado de "arruinar" toda una vida de esfuerzo, trabajo y dedicación en pos de una mitificación.

"Esta entrada participa en la XLVIII edición del Carnaval de la Física alojado en esta ocasión en el blog La aventura de la ciencia".

 Y no quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer a su autor, Daniel Martín Reina (@monzonete) el haberme puesto sobre la pista del libro de Westfall en su magnífica presentación del carnaval. Un saludo.

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Bibliografía:

-Isaac Newton: una vida. Richard Westfall.

-Newton, la ley de la gravedad. La fuerza más atractiva del universo. Antonio J. Durán Guardeño.








domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Sabes qué es la radiación cósmica de fondo?

Radiación cósmica de fondo.

 La radiación cósmica de fondo podríamos decir de una manera aproximada que es el "eco" que aún podemos "escuchar", en realidad ver y no de forma directa, que queda de la gran explosión, el Big Bang , que dió origen a nuestro universo actual. Es la reminiscencia del gran estallido que creó hace unos 13.700 millones de años todo lo que a día de hoy existe: planetas, estrellas, galaxias ...etc, incluído el espacio y el tiempo que también se originó en aquella explosión primigenia.

Esta radiación cósmica de fondo o radiación de fondo de microondas, como también se la conoce, fue descubierta hace relativamente poco tiempo y de una manera muy curiosa a la vez que fortuita.
Allá por el año 1965 dos físicos norteamericanos, Arno Penzias y Robert Wilson, estaban probando un detector de microondas que les iba a permitir establecer conexión con satélites en órbita cuando se produjo un hecho inesperado. El detector empezó a captar mucho ruido por lo que ambos científicos pensaron primero que había un problema en el propio aparato de medida y posteriormente incluso limpiaron la antena de restos de excrementos de paloma creyendo que estos podrían interferir en la señal y estar provocando el ruido.

Una vez revisado y limpiado todo el sistema el ruido seguía produciéndose y además de una forma muy curiosa, daba igual donde enfocasen la antena ya que el ruido parecía provenir de todos los sitios y con la misma intesidad lo que descartaba cualquier influencia de otro equipo relativamente cercano.
Hecho todo esto y viendo que el ruido se mantenía día y noche y a lo largo de todo el año, es decir que no le afectaba la rotación de la Tierra ni su movimiento alrededor del Sol, parecía claro que la fuente del ruido, descartado cualquier fallo interno, tenia que provenir de fuera del Sistema Solar e incluso de fuera de nuestra galaxia. Ahora bien, qué era ese extraño ruido que captaban Penzias y Wilson.

Robert Wilson y Arnold Penzias.

La casualidad y las paradojas de la vida hicieron que la solución se encontrase a poca distancia del Laboratorio Bell en New Jersey donde ambos trabajaban. Concretamente en la Universidad de Princeton donde se encontraban trabajando Bob Dicke y Jim Peebles. Ambos estudiaban una hipótesis según la cual los primerísimos momentos del universo debieron de ser extremadamente calientes, densos y con un brillo incandescente. Peebles y Dicke creian que aún tendríamos que poder "ver" esa luz puesto que al ocurrir en zonas muy remotas del universo todavía nos estaría llegando. Pero del mismo modo, debido a la expansión del universo esa luz primitiva estaría tan desplazada hacia el rojo que nos llegaría en forma de radiación de microondas. Y era esa radiación la que estaban buscando Peebles y Dicke para confirmar su teoría.

Y  ahora para poder cerrar el circulo volvemos a Penzias y Wilson que al enterarse de que Peebles y Dicke estaban buscando una radiación de microondas que confirmara su teoría, se dieron cuenta que era precisamente la que ellos habían hallado de forma totalmente involuntaria y que proporcionaba la prueba que aquellos necesitaban. Sin habérselo propuesto habían dado con la solución del problema y habían descubierto la luz, el "eco" del Big Bang.  En 1978 Penzias y Wilson fueron galardonados con el premio Nobel de Física por este descubrimiento. No sabemos la cara que se les quedo a Peebles y Dicke.

A modo de curiosidad podemos decir que cuando en las televisiones antiguas (analógicas) poníamos un canal donde no estuviera sintonizada ninguna emisora y veíamos esa característica niebla, el 1% de la señal que captábamos estaba recogiendo esa radiación cósmica de fondo que aún permanece fruto del Big Bang.
O sea que cuando creíamos no ver nada estábamos viendo muchísimo, estábamos asistiendo al momento de la formación del universo y pudiendo contemplar el "eco"que a día de hoy aún impregna  todo lo que nos rodea. Así que no estaría de más recuperar nuestras antiguas televisiones, sintonizar esta niebla y poder disfrutar de algo mucho más interesante que lo que emiten la mayoría de los canales actuales.

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