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miércoles, 12 de febrero de 2014

El Sistema Solar, la mitología romana y los guardametas.



Cómo bien sabréis, los distintos planetas que forman el Sistema Solar reciben el nombre mayoritariamente de la mitología romana. Así que me ha parecido interesante hacer un recorrido para explicar a qué dioses, titanes o personificaciones hacen referencia y el por qué de sus nombre ya que como veréis algunos de ellos tienen mucho sentido y no fueron puestos al azar.

En la actualidad, desde 2006 cuando la Unión Astronómica Internacional redefinió la categoría de Plutón que pasó a ser un planeta enano, el Sistema Solar está compuesto de ocho planetas, a saber: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno. Este orden corresponde a su cercania al Sol (de menos a más). Pasemos ahora a ver que se esconde detrás de sus nombres.

Mercurio es el mensajero de los dioses, el que anuncia las noticias. Además era un dios importante del comercio y de lo que se pacta en los tratos. Su nombre deriva de la palabra latina merx (mercancia). A él se le atribuía la invención de las pesas y las medidas. Asimismo Mercurio era protector de los caminos y guía del viajero. Mercurio, al igual que el resto de dioses romanos es la versión latinizada de su equivalente griego, en este caso Hermes. Su imagen es muy característica ya que se le representa con unas zapatillas aladas. Ha dado nombre además de al planeta a diferentes sustancias. Por ejemplo al elemento químico del mismo nombre, llamado así debido a su alta movilidad que hizo que fuera comparado con el dios mensajero. También da nombre a una planta (mercurial).

Venus quizás sea el nombre más conocido por la mayoria de la gente, ya que es la diosa del amor. Al igual que su equivalente griego, Afrodita. Su imagen también es muy famosa porque se la suele representar sobre una concha naciendo de la espuma del mar. La mitología cuenta cómo los genitales de Urano después de haber sido arrancados por el hijo de este (Saturno) fueron arrojados al mar de Chipre fecundándolo y dando lugar al nacimiento de Venus. Riete tú de las telenovelas.
Representa también la fecundidad en la naturaleza vegetal y animal.

El nacimiento de Venus. Sandro Botticelli

Nuestro planeta, la Tierra, aparentemente es el que más nos cuesta identificar con la mitología, pero como veremos esto no es así. Su nombre deriva del nombre latino Terra que hace referencia a su equivalente griego Gea. Esta es una divinidad importante porque de ella surgen innumerables dioses así como los Titanes y los Cíclopes. Vamos a centrarnos un poco en ella ya que está relacionada directamente con otros dioses que darán nombre a varios planetas.
Hesíodo, el poeta de la Antigua Grecia, nos cuenta en su Teogonía  (la cual es una de las versiones más antiguas del origen del cosmos) como del Caos (el cual es el estado primigenio del cosmos antes de que aparecieran los dioses y las fuerzas de la naturaleza) surgió Gea. Esta engendró sin ninguna ayuda o como se dice "sin mediar el grato comercio" a su hijo Urano (el cual representa al cielo). Posteriormente yaciendo con Urano (hijo y amante) engendraría a Saturno (Cronos es su nombre griego) el cual como ya hemos dicho acabaría matándole (a su padre Urano) para hacerse con el poder.

Marte es el dios de la guerra, el equivalente al Ares griego. Es hijo de Júpiter (el Zeus griego) y Juno (Hera). Con el nombre de este planeta se inaugura una saga de padres-hijos como iremos viendo, ya que cada nuevo planeta (según nos alejemos del Sol) es el padre del anterior en cuanto a nombre se refiere.

Júpiter conocido en la mitología griega como Zeus es el dios de dioses y de hombres. Desde el Olimpo, sentado en su trono, lanza el rayo y administra la justicia, es el que "amontona las nubes". En palabras de Homero, Zeus "que se huelga con el rayo". Júpiter yació con innumerables diosas y mortales por lo que su descendencia es enorme. Como hemos comentado unos de sus muchos hijos fue Marte, fruto de la unión con su legítima esposa Juno (Hera). Y su padre es Saturno. Como veis ya comienza la linea sucesoria padre-hijo en relación a los planetas según nos alejamos del Sol.

Saturno es el más joven de los Titanes. Es hijo de Urano (personificación del cielo) y de Gea.
Armado con una hoz emascula a su padre arrojando los genitales al mar, fecundando este y naciendo (cómo ya hemos visto) de su espuma Venus. Saturno destrona así a su padre y por miedo a que sus propios hijos en un futuro le deparen el mismo destino a él decide acabar con ellos devorándolos. Pese a su previsión, la jugada no le salio bien ya que uno de sus hijos, Júpiter (Zeus) fue puesto a salvo por su mujer y hermana Rea para acabar en un futuro destronando a su padre, haciendo que los temores de Saturno se cumplieran y que recibiera el mismo castigo que había infligido a su padre (Urano)
Son famosas las representaciones de este mito (Saturno devorando a sus hijos) por numerosos escultores y pintores, entre ellos Goya. Su nombre griego es Crono.

Saturno devorando a un hijo. Goya.

Urano es la representación del cielo. Nos encontramos aquí como excepción con un nombre proveniente de la mitología griega, su equivalente latino es Caelus, nombre poco conocido.
Urano es padre de Saturno y en consecuencia abuelo de Júpiter, y con él termina el recorrido familiar en cuanto a nombres de planetas. Como ya hemos visto fue engendrado por Gea en solitario para posteriormente unirse con él y dar comienzo a toda una estirpe. Recordemos que fue castrado por su hijo Saturno que arrojó sus genitales al mar.

Con la llegada de Neptuno rompemos el linaje que habíamos ido manteniendo con los cuatro planetas anteriores puesto que Neptuno es hijo de Saturno y hermano de Júpiter. En la mitología griega es el conocido Poseidón. Neptuno gobierna las aguas y los mares. Famoso es el tridente que porta y también su cólera, la cual fue la responsable, entre otras cosas, del periplo que sufrió el bueno de Odiseo (Ulises) en su regreso a Ítaca después de haber luchado en la guerra de Troya. Hijo de Neptuno fue Polifemo, el Cíclope al que Odiseo dejó ciego.

Y aunque aquí terminan los planetas de nuestro Sistema Solar, vamos a permitirnos decir unas palabras acerca de Plutón en reconocimiento a los años que vivió gozando del título de planeta. Además, con él se cierra la triada del reparto de los dominios del mundo ya que Júpiter gobierna el cielo, Neptuno las aguas y Plutón el inframundo, es el dios de la muerte. Su palacio esta custodiado por el can Cerbero (perro de tres cabezas) que da nombre a los guardametas del fútbol, ¿Cómo he empezado hablando de mitología y he terminado nombrando el fútbol...? En fín... Su nombre griego es Hades y según la mitología cuando alguien moría era transportado por Mercurio hasta la orilla del río Éstige, más conocido como la laguna Estigia para allí por medio del barquero Caronte cruzar la frontera que dividía el mundo de los vivos del de los muertos y llegar a la morada de Plutón. Puesto que Caronte cobraba un peaje por realizar el trayecto era costumbre depositar una moneda en los párpados o en la boca de los fallecidos para que pudieran pagar el recorrido.

Y hasta aquí nuestro recorrido por el Sistema Solar del que espero que hayáis disfrutado.


Esta entrada participa en la IX Edición del Carnaval de Humanidades organizado en esta ocasión por Ciencia y alguna otra cosa.



Y recordad siempre: Magia..., no, Ciencia!!

Tambien puedes encontrarnos en Twitter: @Cuantosycuerdas.




martes, 4 de junio de 2013

¿Ciencias Vs Letras?



"Yo soy de Ciencias" o "Yo soy de Letras". Me da igual la frase que escuche, la verdad es que odio las dos por igual. Me explico. Cuantas veces oímos a modo de justificación cualquiera de las dos anteriores sentencias. Los que se definen de letras parecen así justificar su ignorancia, o peor aún, su falta de interés por lo relativo al campo científico como si ambos fuesen excluyentes y de igual manera los autodenominados de ciencias alegan lo mismo para menospreciar todo lo relativo a las humanidades o peor aún  permitirse escribir con faltas de ortografía. Evidentemente lo anteriormente expuesto no puede generalizarse pero si que ocurre con mucha frecuencia, si bien es cierto que parece que hay un interés creciente, aunque sea reducido, por intentar revertir esta situación, o al menos esa esperanza albergo (quizá soy muy optimista). Sea como fuera, mi propósito es intentar denunciar no sólo lo ridículo de esta situación sino incluso la absurda dicotomía ciencias/letras.

Evidentemente, a día de hoy parece obligada una especialización. Es imposible que nadie domine todos lo temas, tanto en su labor profesional como en su vida personal. Aquellos pensadores de antaño capaces de abarcar saberes tan diversos, como hiciera Aristoteles por ejemplo, que se ocupó de áreas tan distintas como la astronomía, biología, física, metafísica, ética o política parece a día de hoy imposible. Esto es lógico por un lado pero no tiene que ser óbice para que podamos interesarnos por diversos saberes de ramas distintas. Para empezar me gustaría romper esa frontera entre ciencias y letras. Si bien es necesaria a modo de clasificación no tendría que ser una linea frente a la cual nos posicionemos a un lado u otro. El que nuestros estudios oficiales o labor profesional nos decante por un tipo de conocimiento  no tiene que impedirnos acercarnos a otros. Cuando me preguntan que tipo de música me gusta, contesto a riesgo de quedar pedante: la buena. Lo que quiero decir es que me parece ridículo definirse por un género concreto cuando en realidad lo bueno y placentero es tocar muchos palos y aquellos (que son muchos) que para mi desgracia no escucho son fruto de mi ignorancia en esos campos. Lógicamente siempre hay que hacer distinciones pero estas fronteras no tienen que ir más allá de meras clasificaciones que no deben impedirnos que crucemos de un lado a otro. Esto vale para la música y para la cultura en general.


Aristoteles.


Desde el Carnaval de Humanidades se nos ha invitado a que opinemos qué haríamos para recuperar/valorar las humanidades. Vamos allá. Volviendo a nuestra discusión original creo que actualmente parece absurdo que sigamos dividiendo el conocimiento en letras/ciencias por diversos motivos. En mi opinión más que recuperar las humanidades hay que aunar los conocimientos en un gran saber. Uno de los motivos, a mi entender, es que actualmente las dos grandes ramas del conocimiento están más cerca de lo que nos creemos. Las grandes preguntas ancestrales que se ha ido planteando el ser humano, ¿de dónde venimos? ¿qué es la vida?, todas ellas cuestiones antaño filosóficas, a día de hoy son el campo de la investigación científica en sus diversas variantes (física, astrofísica, biología etc...). Es decir, las ciencias se han entrelazado con las letras de una manera indisoluble ya, ahora se necesitan la una a la otra. Es decir, mi humilde opinión es que la frontera ciencia/letras tiene que borrarse. Creo que es el mejor favor que podemos hacer a ambas, y no es una esperanza sino una realidad. Como he dicho antes creo que en la actualidad ambas se han acercado porque se necesitan más que nunca. No es, o no debiera ser concebible creer que alguien pueda dominar una rama de la cultura vinculada a las letras y no tener unos mínimos conocimientos acerca de, por ejemplo, el big bang o la mecánica cuántica. Esto puede parecer descabellado pero no es así. Evidentemente a lo mejor no puede sumergirse en espesas formulas pero sí podrá tener un acercamiento que le permita entender y disfrutar (no olvidemos que es este el objetivo) del maravilloso universo que nos acoge. De igual manera un científico tiene que conocer el campo de las humanidades, dejarse seducir por él. Creo que se puede disfrutar visitando unas ruinas griegas o romanas y también estudiando la evolución del cosmos por ejemplo. A mi entender no sólo no es contradictorio o excluyente sino todo lo contrario. En definitiva todo forma parte de un gran saber universal que no es otra cosa que nuestra atávica ansia de conocer y de aprender, de dejarnos deslumbrar por lo desconocido y al mismo tiempo intentar que no lo sea. Es decir, de intentar comprender cada vez más y más, viendo que al mismo tiempo que nuestros conocimientos aumentan también lo hace nuestro horizonte de cosas por descubrir. ¿Pero acaso no es esto maravilloso? Y creo que sin la colaboración de todos los saberes reunidos esto no será posible. La unión letras/ciencias ha dado su fruto y ya no se puede dar marcha atrás. Pensemos en personalidades de la talla de Bertrand Russell, filósofo y matemático que nos recuerda que la polimatía es posible, que no hay que elegir sino acumular saberes, en fin, que hay mucho por aprender...


Bertrand Russell.


Esta es, en definitiva, mi humilde opinión. Creo que una de las cosas más maravillosas de la existencia es el dejarnos deslumbrar por aquello que desconocemos e intentar descubrirlo, robarle sus secretos para así dejarnos seducir más aún viendo como detrás de todo hay una explicación racional aunque en muchas ocasiones tardemos en descubrirlo e incluso en otras no lo averigüemos nunca, ¿nunca?, quién sabe...

"Esta entrada tiene el honor de participar en la V edición del Carnaval de Humanidades alojado en esta ocasión en el Blog Pero eso es otra historia"


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Y recuerda: Magia..., no, Ciencia!!




jueves, 11 de abril de 2013

La Vía Láctea en la Grecia Clásica.


La Vía Láctea desde la Tierra.


Todos nosotros hemos oído hablar de la Vía Láctea, se trata de nuestro lugar de residencia. Efectivamente la Vía Láctea es el nombre que recibe la galaxia donde vivimos. A modo de recordatorio nos encontramos en un planeta (la Tierra) que forma parte del Sistema Solar, es decir el Sol y los ocho planetas que lo orbitan, ya que Plutón es considerado desde el año 2006 un planeta enano. Estrictamente hablando el Sistema Solar también lo forman otros objetos como son los cinturones (de asteroides, de cometas...) así como planetas enanos, polvo cósmico etc... Pero nuestro sistema es sólo uno de los muchos que forman nuestra galaxia. Existen  otros "Soles", otras estrellas, que también tienen planetas orbitando a su alrededor. Estos son los denominados exoplanetas, que no es más que un planeta que orbita una estrella distinta al Sol, es decir que no forma parte del sistema Solar. Estos exoplanetas son un descubrimiento muy reciente, hasta hace muy poco no se ha podido confirmar su existencia, pero a día de hoy cada vez "aparecen" más. Aproximadamente se estima que nuestra galaxia contiene más de 100.000 millones de estrellas y un diámetro medio aproximado de 100.000 años luz, es decir si viajáramos a la velocidad de la luz (300.000 km/s) tardaríamos 100.00 años en cruzar la galaxia. Ahí es nada... La nuestra es una galaxia en forma de espiral y nosotros nos encontramos en una región que recibe el nombre de brazo de Orión, situado a unos 27.000 años luz del centro de la galaxia.


Nuestra posición en la Vía Láctea.

Por supuesto la nuestra no es la única galaxia en el Universo, se calcula que puede haber en torno a 100.000 millones de galaxias en el universo observable.

En fin, después de este breve recordatorio por el Cosmos, centrémonos en el fin de esta entrada. Habíamos empezado a hablar de la Vía Láctea y lo que quería contaros hoy es el origen mítico que le atribuían en la Grecia Clásica. Los griegos tenían una explicación para esa columna blanquecina que puede verse en las noches despejadas y sin contaminación lumínica (es decir nuestra Galaxia).

En la Grecia Clásica tenían un sinfín de explicaciones para procesos físicos que hoy en día responden las distintas ramas de la ciencia. Algunos de ellos son muy interesantes y curiosos, sin obviar que son eso, mitos, y que actualmente la física nos da su explicación científica. No obstante no dejan de ser entretenidos desde el punto de vista literario.

Dicho esto, vamos allá con el mito griego acerca de la formación de la Vía Láctea.

Los griegos tenían una religión politeísta, es decir, formada por muchos dioses, a diferencia de las religiones monoteístas representadas por un sólo dios. Dentro del plantel de dioses en lo más alto se encontraba Zeus, su gerifalte, el dios de dioses. Zeus destacaba por sus constantes amoríos y devaneos que traían de cabeza a  Hera, su mujer. En una de estas "salidas nocturnas" yació con una mortal llamada Alcmena, esposa del Rey Anfitrión. Zeus suplantó a este para engañar a Alcmena y además para que la noche no acabara ordenó al Sol que no saliera con lo que acabó pasando tres noches en lugar de una. ¡Quién pudiera tener este control sobre el Sol y la duración de las noches! (Para aprovechar más las noches de estudio, ¿o qué pensabais?).
Total, que Alcmena, que al día siguiente yació con Anfitrión, su marido, quedó embarazada de ambos, naciendo Heracles (el Hércules romano) de su unión con Zeus e Ificles de su marido Anfitrión.
Hera, la esposa de Zeus, a modo de venganza, le complicó el embarazo a Alcmena, haciendo que Heracles permaneciera 10 meses en el vientre materno, y la cosa no quedó ahí puesto que cuando este era tan solo un bebé Hera le envió dos serpientes a su cuna con la intención de asesinarlo. Pero Heracles, a la postre un semidiós, recordemos que su padre era Zeus, no tuvo problema alguno para librarse de los terribles ofidios estrangulando a ambas con sus manos (ya de bebé apuntaba maneras). Aún así Heracles no dejaba de ser mortal y la única manera de conseguir la inmortalidad era que fuese amamantado por Hera, esta lógicamente nunca hubiese consentido y en este punto del relato existen varias versiones pero a efectos de esta historia todas con idéntico resultado.


El origen de la Vía Láctea. Rubens. Museo del Prado.


Unas versiones nos hablan de que Zeus engañó a Hera haciéndola que amamantara a Heracles sin saber esta de quién se trataba, otras refieren que Hermes lo llevo a su lado mientras la diosa dormía e incluso otras nos refieren que Atenea la convenció para que le amamantara. Sea como fuere, el caso es que mientras Heracles era amantado por Hera, esta, o bien se percató del engaño o bien el niño chupa con demasiada fuerza incontrolada hiriendo a su madre, haciendo que Hera le aparte bruscamente de su pecho derramándose la leche por todo el firmamento y dando origen a la Vía Láctea, nombre perfectamente lógico ateniendo a esta explicación mítica. Bonito, ¿no?

Llegados a este punto me gustaría hacer una aclaración por si no ha quedado claro en su momento. Desde aquí no quiero hacer ningún tipo de apología de las explicaciones míticas frente a la ciencia, esta nos proporciona infinitud de explicaciones del cosmos, de la física y de la ciencia en general que han permitido que la humanidad haya avanzado hasta puntos quizás inimaginables en un pasado, mostrándonos con cada avance lo mucho que queda por descubrir y el camino maravilloso de investigación que aún nos espera. Simplemente me gusta recordar las primeras respuestas dadas por la humanidad a las preguntas que siempre han perseguido al ser humano y que a día de hoy son muy bellas bajo mi punto de vista tomadas como algo literario. A todos nos gusta ver películas que no concuerdan en un momento dado con la "realidad" sin que por ello creamos que esa es la verdad acerca del mundo. Es decir que nadie piense que estoy reivindicando esta forma de pensar en oposición a la ciencia.


Y recordad siempre: Magia..., no, Ciencia!!


"Esta entrada participa en la IV Edición del Carnaval de Humanidades, alojado por Kurt Friedrich Gödel en el Blog Literatura es aprehender a la realidad".


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